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Hay libros de punto que se convierten en una fuente de inspiración a la que vuelves una y otra vez, y 52 Semanas de Accesorios es de esos que apetece hojear sin tener muy claro por dónde empezar. Con 52 proyectos de diseñadoras de diferentes países, propone una idea sencilla: tener una nueva labor entre manos cada semana del año. 

En esta reseña, de Epsilon Ediciones, te cuento qué encontrarás en sus páginas y qué me ha parecido esta colección de accesorios tejidos.



El libro reúne 52 patrones, uno por semana del año, firmados por 48 diseñadoras de distintos países. La mayoría son proyectos de punto, con algunas piezas de crochet repartidas entre medias, así que hay margen para quien domina ambas técnicas y para quien prefiere quedarse en su terreno. 

Lo que más se agradece es la variedad: no es un libro de "diez gorros parecidos", sino un muestrario real de estilos, texturas y niveles de dificultad, con explicaciones detalladas que no dejan a nadie tirado a mitad de vuelta.


                               

Son 272 páginas en papel de calidad, solo en formato impreso, y eso se nota en cómo están fotografiados los proyectos: con mimo, con ganas de que te entren ganas de hacerlos todos.

Para quien ya tiene en casa los anteriores volúmenes de la colección (los de calcetines, los de chales), este encaja perfecto como complemento. 

Y para quien se inicia, es una buena forma de entender por qué tanta gente en el mundo del punto habla de esta serie como un clásico. 


Si te gusta tener un proyecto esperando cada semana, este libro va a hacerte compañía bastante tiempo.

 Hay algo mágico en descubrir una nueva textura de crochet, esa sensación de "¿y esto cómo se hace?" que te empuja a coger el hilo y probar. Si eres de las que siempre anda buscando patrones nuevos con los que sorprender a tu ganchillo, tengo un descubrimiento que os va a encantar: el Crochet Stitches Card Deck, de Esme Crick, publicado por David & Charles.




Se trata de una baraja de 52 tarjetas, cada una dedicada a un punto o textura distinta, con instrucciones claras paso a paso y una imagen del resultado final. Todo viene guardado en una cajita bonita y compacta, acompañada de un pequeño cuadernillo de 24 páginas con las bases para quienes se inician en el mundo del crochet. Esme Crick, diseñadora detrás de Red Sparrow Crochet y colaboradora habitual de revistas como Inside Crochet, ha seleccionado estos puntos a partir de su propio trabajo explorando texturas y relieves en el ganchillo.

Lo que hace especial esta propuesta es justamente su formato: nada de manuales pesados ni páginas sueltas que se pierden. Las tarjetas son robustas, perfectas para meter en la bolsa de labores y llevarlas a cualquier parte, así que el aprendizaje artesanal se convierte en algo que cabe en el bolso.





Para quien empieza, es una manera preciosa y nada intimidante de familiarizarse con distintos puntos. Y para quienes ya llevan tiempo tejiendo, funciona como fuente constante de inspiración cuando un proyecto pide ese punto diferente que le dé personalidad.

Una idea sencilla, bien resuelta, para quienes disfrutamos el crochet como lo que es: creatividad que se sostiene entre las manos.

 Hay libros de manualidades que prometen ternura y otros que prometen técnica, pero pocos consiguen mezclar ambas cosas con tanto desparpajo como Knit Mini Amigurumi Cats!, de Anna Hrachovec, publicado por David & Charles. En cuanto vi la propuesta supe que tenía que hablaros de él: es de esos libros que te hacen sonreír antes de haber tejido ni una sola vuelta.



La autora, creadora del universo Mochimochi Land, reúne aquí veinte proyectos de gatitos amigurumi tejidos a punto, organizados en categorías tan disparatadas como entrañables: gatos metidos en recipientes, gatos trabajando o incluso gatos convertidos en delicias comestibles. Cada mini felino se teje en redondo e incluye accesorios diminutos para completar su pequeña escena, así que el resultado no es solo un muñeco, sino toda una historia en miniatura.

Lo que hace especial esta obra es justo ese punto entre lo naíf y lo surrealista que caracteriza a Hrachovec: patrones claros, instrucciones bien explicadas y, de paso, la oportunidad de practicar técnicas como el wrap and turn, el injerto o el moldeado, siempre con un enfoque lúdico que quita solemnidad al aprendizaje artesanal.




¿Para quién es? Para quienes ya dominan las agujas y buscan un reto divertido, pero también para tejedoras con algo de experiencia que quieran dar el salto al amigurumi sin morir en el intento, porque las explicaciones paso a paso hacen el proceso muy accesible.

Si os apasiona el DIY, la creatividad sin límites y los proyectos que sacan una sonrisa, este libro merece un huequito en vuestra estantería. Pocas veces el tejido resulta tan gamberro y tan tierno a la vez.

 Hay algo casi hipnótico en detenerse a contemplar un color. No el nombre que le hemos puesto, no la tendencia Pantone del año, sino el color en sí: puro, sin etiquetas, con toda su carga de posibilidades. Y eso es exactamente lo que propone The Box of Swatches, la nueva apuesta de David & Charles que acaba de aterrizar en mis manos y que ya no pienso devolver.


El formato lo dice todo: una caja con 72 tarjetas de muestras de color cuidadosamente seleccionadas, más un póster con una infografía sobre teoría del color. Sin nombres, sin distracciones. Solo color. Cada carta está inspirada en el Círculo Cromático de Chevreul, ese químico francés del siglo XIX cuyas investigaciones sobre el color marcaron para siempre el arte y el diseño. Hay algo precioso en ese puente entre el patrimonio visual histórico y la creatividad contemporánea.

Lo que me parece especialmente brillante es su versatilidad. Si eres tejedora o aficionada al crochet, estas tarjetas se convierten en tu aliada perfecta para planificar combinaciones de hilo antes de lanzarte a un proyecto. Pero si te dedicas al diseño, la decoración o simplemente disfrutas del color como lenguaje creativo, también encontrarás aquí una fuente de inspiración constante. No importa el nivel ni la disciplina artesanal: este mazo habla un idioma universal.




Es el tipo de herramienta que se queda sobre la mesa de trabajo, que coges cuando necesitas romper un bloqueo creativo o cuando quieres que un proyecto cobre vida con la paleta exacta. Una caja pequeña con un potencial enorme. Si el color forma parte de tu proceso creativo (y en las manualidades casi siempre lo hace), The Box of Swatches merece un hueco en tu espacio de trabajo.

Hay algo casi mágico en descubrir que una habilidad tan antigua como el tejido puede reinventarse en un formato completamente nuevo. Y eso es exactamente lo que consigue este mazo de cartas de Claire Crompton: convertir el universo de los puntos de tejido en algo tangible, portable y genuinamente emocionante.


El Knitting Stitches Card Deck, publicado por David & Charles, recoge 52 puntos e instrucciones paso a paso en formato de cartas individuales, cada una con fotografía del resultado final y explicaciones claras para reproducirlo. No es un libro al uso, y esa es precisamente su gran baza: las cartas son lo suficientemente resistentes como para meterlas en la bolsa de proyecto y llevarlas a cualquier parte, al metro, a una tarde de café o a ese viaje largo que siempre se hace más corto con agujas en mano.

Lo que me parece especialmente valioso es que Claire Crompton lleva más de veinte años en la industria del tejido, y estos puntos proceden de su biblioteca de puntos de The Knitter's Bible, así que hay detrás un criterio editorial serio y una selección muy pensada. No es una recopilación aleatoria: es lo esencial, bien explicado y presentado con cariño.




El mazo incluye además un cuadernillo de 24 páginas con instrucciones básicas para los puntos de partida, lo que lo hace perfecto tanto para quien da sus primeros pasos en el tejido como para quienes ya tienen experiencia y buscan ampliar su repertorio de texturas.

Si tienes a alguien en mente a quien regalarle el gusanillo de las manualidades (o si tú misma llevas tiempo queriendo explorar más allá del punto del derecho y del revés) este mazo es una puerta de entrada preciosa. Pequeño en tamaño, grande en inspiración.


 Hay algo casi mágico en convertir un trozo de cañamazo y unas hebras de lana en un objeto que después usas cada día. Y eso es exactamente lo que propone este kit de Ms. Bordados, crear con tus propias manos un accesorio ideal para tarjetas, llaves, maquillaje… con un precioso diseño de hojas bordado con la técnica de multipunto.



El kit incluye todo lo necesario para ponerse manos a la obra desde el primer momento: el cañamazo, las lanas merino en los colores del proyecto y la aguja de punta roma. 

Pero lo que realmente lo hace diferente es su enfoque pedagógico: incorpora códigos QR que te llevan directamente a los videotutoriales, para que en ningún momento te quedes sin saber cuál es el siguiente paso. 

Nada de buscar en internet, nada de intuir técnicas, todo está ahí, a un golpe de cámara.


El motivo de hojas tiene ese equilibrio perfecto entre sencillez y detalle que hace que el resultado final se vea mucho más elaborado de lo que ha costado. Es un diseño orgánico, con ritmo, que se borda casi sin darte cuenta y que engancha desde la primera puntada.

Lo bonito de este kit es que no entiende de niveles. Si nunca has tocado un cañamazo, los tutoriales te acompañan con paciencia. Y si ya tienes experiencia, el motivo te da margen para explorar combinaciones de color y personalizar el acabado.


El resultado es un complemento real, de esos que se guardan en el bolso y que tienen historia detrás. Porque cuando alguien te pregunta dónde lo compraste, la respuesta siempre es mejor cuando puedes decir que lo hiciste tú.

Si te apetece iniciarte en este mágico mundo, no dudes en ver todos los kits que tienen disponibles, a través de este LINK.

author
Julia Bajo
Apasionada del mundo craft, amante del crochet.