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Hay proyectos de punto que uno teje por necesidad (una bufanda, un jersey básico…) y luego están esos que se tejen por puro capricho, porque hacen sonreír mientras se trabajan las vueltas. Cat Knits, de Marna Gilligan (David & Charles), pertenece claramente al segundo grupo.


El libro reúne 16 patrones organizados en cuatro capítulos, cada uno con un enfoque distinto: desde diseños con colorwork e intarsia hasta piezas más sencillas en lana gruesa, pasando por motivos de gatos en encaje o en fair isle. Esa variedad es uno de sus puntos fuertes, porque no se queda en lo obvio —el típico jersey con un gato estampado— sino que juega con técnicas de verdad: cables, ochos de botones, capeletes, gorros... siempre con el gato como hilo conductor, nunca como excusa.


Lo que más se agradece es que las tallas están graduadas hasta 16 medidas distintas, algo poco habitual en libros temáticos de este tipo, donde a menudo el diseño manda y la talla se queda en segundo plano. Aquí no: puedes tejerte el mismo patrón que tu hija o que tu pareja, cada uno en su talla.

¿Para quién es este libro? Para quien ya domina el punto y busca un reto con colorwork o intarsia, pero también para quien empieza, porque varios patrones usan lanas más gruesas y puntos básicos que avanzan rápido en las agujas. Es ese tipo de libro que uno hojea pensando "este lo tejo ya" y termina marcando media docena de páginas con hebras de lana a modo de punto de libro.




Si en casa hay un gato que vigila cada ovillo que se te escapa del regazo, este libro es, sencillamente, justicia poética en forma de patrones.

Hay libros de punto de cruz y hay libros que te hacen querer enhebrar la aguja ya mismo, sin terminar de leer la reseña. Cross Stitch Cabinet of Curiosities, de Grace Isobel (la mente detrás de Innocent Bones), es de los segundos.

La idea de partida es preciosa: convertir el libro en un gabinete de curiosidades de toda la vida, esos muebles victorianos llenos de objetos raros y fascinantes, pero hecho con hilo y aguja. Dentro encontramos más de 500 motivos —flora extraña, hongos, símbolos antiguos, trinkets misteriosos, guiños celestiales— pensados para bordar en pequeño formato: broches, adornos, marcos diminutos. Todo viene con gráficos a color y por símbolos, muy fáciles de seguir, además de una introducción a materiales, técnicas y formas de montar las piezas una vez terminadas.


Lo que distingue a este libro de otros manuales de bordado es el carácter. No es una colección de patrones bonitos sin más: tiene una estética muy marcada, entre whimsigoth y dark feminine, que convierte cada motivo en algo con personalidad propia. Se nota que Grace Isobel viene del mundo editorial y de moda (ha aparecido en Vogue y Elle), y eso se traduce en un gusto muy cuidado por el detalle y la composición.



Y aquí está lo mejor: al tratarse de motivos pequeños e independientes, es un libro perfecto tanto para quien empieza en el punto de cruz como para quien ya lleva años bordando. Las principiantes pueden lanzarse con un motivo sencillo sin agobiarse con un proyecto enorme, y las más experimentadas tienen terreno de sobra para combinar piezas, crear composiciones propias o experimentar con nuevos soportes.


Si te gusta la artesanía con un punto de misterio, los proyectos DIY que caben en una tarde y los libros que dan ganas de ponerse a bordar nada más abrirlos, este tiene difícil que no te enamore.


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Cuando empecé a tejer a ganchillo, lo que más me costó no fueron los puntos: fue no saber qué preguntar. Nadie te avisa de esas dudas tontas (cómo elegir el hilo adecuado, por qué el trabajo se tuerce, qué hacer cuando un patrón no cuadra...) hasta que ya estás enredada en ellas. Por eso un libro como Crochet inspiración Susimiu: todo lo que me hubiera gustado saber cuando empecé a tejer (Larousse) llama la atención nada más leer el título: promete justo eso, la conversación que te habría ahorrado media docena de ovillos deshechos.


Susimiu es Laura, una diseñadora cordobesa que lleva años construyendo una de las comunidades de crochet más cercanas en español, con un estilo reconocible: piezas actuales, colores con carácter y explicaciones que no dan nada por sabido. Este libro recoge esa forma de enseñar en formato manual ilustrado, dentro de la colección de prácticos de Larousse, pensado para acompañar paso a paso sin la sequedad técnica de otros manuales.


Lo que lo distingue de tantos libros de puntos y más puntos es el tono: está escrito desde la experiencia, no desde la teoría. Se nota que detrás hay alguien que también se hizo un lío con las vueltas cerradas y los puntos altos, y que ahora cuenta cómo salir de ahí sin dramatizar.

Funciona tanto si acabas de comprar tu primer ganchillo como si ya tejes con soltura y buscas afinar la técnica o coger ideas nuevas. Si te gusta el crochet, o si llevas tiempo dándole vueltas a empezar, merece un hueco en la estantería.

Puedes hacerte con él a través de este enlace


Hay libros de punto que se convierten en una fuente de inspiración a la que vuelves una y otra vez, y 52 Semanas de Accesorios es de esos que apetece hojear sin tener muy claro por dónde empezar. Con 52 proyectos de diseñadoras de diferentes países, propone una idea sencilla: tener una nueva labor entre manos cada semana del año. 

En esta reseña, de Epsilon Ediciones, te cuento qué encontrarás en sus páginas y qué me ha parecido esta colección de accesorios tejidos.



El libro reúne 52 patrones, uno por semana del año, firmados por 48 diseñadoras de distintos países. La mayoría son proyectos de punto, con algunas piezas de crochet repartidas entre medias, así que hay margen para quien domina ambas técnicas y para quien prefiere quedarse en su terreno. 

Lo que más se agradece es la variedad: no es un libro de "diez gorros parecidos", sino un muestrario real de estilos, texturas y niveles de dificultad, con explicaciones detalladas que no dejan a nadie tirado a mitad de vuelta.


                               

Son 272 páginas en papel de calidad, solo en formato impreso, y eso se nota en cómo están fotografiados los proyectos: con mimo, con ganas de que te entren ganas de hacerlos todos.

Para quien ya tiene en casa los anteriores volúmenes de la colección (los de calcetines, los de chales), este encaja perfecto como complemento. 

Y para quien se inicia, es una buena forma de entender por qué tanta gente en el mundo del punto habla de esta serie como un clásico. 


Si te gusta tener un proyecto esperando cada semana, este libro va a hacerte compañía bastante tiempo.

 Hay algo mágico en descubrir una nueva textura de crochet, esa sensación de "¿y esto cómo se hace?" que te empuja a coger el hilo y probar. Si eres de las que siempre anda buscando patrones nuevos con los que sorprender a tu ganchillo, tengo un descubrimiento que os va a encantar: el Crochet Stitches Card Deck, de Esme Crick, publicado por David & Charles.




Se trata de una baraja de 52 tarjetas, cada una dedicada a un punto o textura distinta, con instrucciones claras paso a paso y una imagen del resultado final. Todo viene guardado en una cajita bonita y compacta, acompañada de un pequeño cuadernillo de 24 páginas con las bases para quienes se inician en el mundo del crochet. Esme Crick, diseñadora detrás de Red Sparrow Crochet y colaboradora habitual de revistas como Inside Crochet, ha seleccionado estos puntos a partir de su propio trabajo explorando texturas y relieves en el ganchillo.

Lo que hace especial esta propuesta es justamente su formato: nada de manuales pesados ni páginas sueltas que se pierden. Las tarjetas son robustas, perfectas para meter en la bolsa de labores y llevarlas a cualquier parte, así que el aprendizaje artesanal se convierte en algo que cabe en el bolso.





Para quien empieza, es una manera preciosa y nada intimidante de familiarizarse con distintos puntos. Y para quienes ya llevan tiempo tejiendo, funciona como fuente constante de inspiración cuando un proyecto pide ese punto diferente que le dé personalidad.

Una idea sencilla, bien resuelta, para quienes disfrutamos el crochet como lo que es: creatividad que se sostiene entre las manos.

 Hay libros de manualidades que prometen ternura y otros que prometen técnica, pero pocos consiguen mezclar ambas cosas con tanto desparpajo como Knit Mini Amigurumi Cats!, de Anna Hrachovec, publicado por David & Charles. En cuanto vi la propuesta supe que tenía que hablaros de él: es de esos libros que te hacen sonreír antes de haber tejido ni una sola vuelta.



La autora, creadora del universo Mochimochi Land, reúne aquí veinte proyectos de gatitos amigurumi tejidos a punto, organizados en categorías tan disparatadas como entrañables: gatos metidos en recipientes, gatos trabajando o incluso gatos convertidos en delicias comestibles. Cada mini felino se teje en redondo e incluye accesorios diminutos para completar su pequeña escena, así que el resultado no es solo un muñeco, sino toda una historia en miniatura.

Lo que hace especial esta obra es justo ese punto entre lo naíf y lo surrealista que caracteriza a Hrachovec: patrones claros, instrucciones bien explicadas y, de paso, la oportunidad de practicar técnicas como el wrap and turn, el injerto o el moldeado, siempre con un enfoque lúdico que quita solemnidad al aprendizaje artesanal.




¿Para quién es? Para quienes ya dominan las agujas y buscan un reto divertido, pero también para tejedoras con algo de experiencia que quieran dar el salto al amigurumi sin morir en el intento, porque las explicaciones paso a paso hacen el proceso muy accesible.

Si os apasiona el DIY, la creatividad sin límites y los proyectos que sacan una sonrisa, este libro merece un huequito en vuestra estantería. Pocas veces el tejido resulta tan gamberro y tan tierno a la vez.

author
Julia Bajo
Apasionada del mundo craft, amante del crochet.